
No me digáis que no empezáis a segregar jugos gástricos con la panorámica de esta fantástica paella de mi madre. Cada domingo ella prepara el arroz en una de sus diferentes versiones, con todo su cariño, y sobre todo si yo estoy de visita se esmera especialmente. En este caso, saltaban los pimientitos, las gambitas, los guisantitos... y decían "cómeme"... Hoy me he puesto nostálgico, será quizás porque se acerca su cumpleaños, o porque ahora en casa no me hacen tan bien de comer (salvo excepciones)... Así que aquí la tenéis, que os aproveche...